Sentimos incertidumbre, miedo, tristeza. Pasamos de la angustia a las risas, después a la preocupación o la culpa. Luego, nos sorprende la solidaridad y la alegre esperanza… y de vuelta a la tristeza, que hace brotar nuestras lágrimas y conflicto interno. Es natural que esta situación genere una “montaña rusa de emociones”, pero en general somos capaces de “sobrellevarlo”. Pero, al igual que el coronavirus afecta a la salud física con mayor intensidad según los científicos, hay personas a las que esta situación de confinamiento e incertidumbre, les afecta mucho más, y tienen una mayor dificultad para el afrontamiento psicológico. Es un colectivo más vulnerable, en el que no siempre reparamos, son personas con mayor vulnerabilidad emocional. Es un momento para reflexionar sobre nuestras emociones. Esto no quiere decir entrar en polémica con el tema, sino identificar que estamos sintiendo, saber cómo nos está afectando, y actuar en consecuencia, no dejar que evolucione y s...